sábado, 1 de septiembre de 2012

La Ciudad y la Ciudad


Historia de dos ciudades

El cadáver de una chica aparece en un parque de la ciudad de Besźel. No estamos ante una chica cualquiera. Pero tampoco Besźel es una ciudad al uso. ¿Cuál es su particularidad? Ul Qoma. Una segunda ciudad que comparte el mismo espacio físico que la primera sin llegar nunca a cruzarse. ¿Fueron dos ciudades que decidieron conquistar el mismo trozo de mapa? ¿El origen es una ciudad dividida en dos mitades internas? Mientras que el lector va aceptando las reglas implícitas de este espacio geográfico siamés, Tyler Borlú, detective besźelí, tendrá que darle identidad a su victima, así cómo encontrar un móvil que la hiciera acabar tirada y sin vida.


Los sospechosos y las ciudades se irán turnando. Misterios arqueológicos empezarán a cobrar protagonismo, nacionalismos violentos, la sombra de una tercera ciudad parásito y la amenaza de la Brecha, una fuerza desconocida que absorbe a aquellos que vulneran las rocambolescas leyes de coexistencia de Ul Qoma y Besźel.

Todas las piezas en el tablero convergen para llevar a cabo el plan maestro de la mente creativamente enfermiza de Miéville. Un juego de espejo y reflejos distorsionados que, para bien o para mal, sorprenderá a propios y a extraños, a foráneos y a conocedores del autor londinense.



 
Dashiell Hammett feat. George Orwell

Desver es uno de los muchos neologismos que acampan en esta historia. Se trata de reconocer algo que no deberías estar viendo e inmediatamente borrarlo de tu campo de visión. Categorizar y desechar. Otorgarle identidad y sufrir amnesia inducida. Justo éste es el proceso que he vivido en el libro. Si como yo, ya has leído algo de Miéville, como sus novelas de Nueva Crobuzón, te recomiendo que tengas la mente abierta. No busques el mismo estilo, el mismo ritmo, ni al mismo mago tras las bambalinas. Aquí China juega con otros resortes, saca un conejo totalmente nuevo de su chistera. Frente al aluvión de ideas al que nos tiene acostumbrado, nos encontramos con una sola sobre la que vuelve una y otra vez, profundiza, indaga, dobla y comba hasta exprimirle todo su jugo semántico.

Mientras que sus personajes investigan un asesinato, él indaga en el género noir. La atmósfera, el tono narrativo, la voz de los personajes y los resortes que los impulsan se alejan por completo del autor que había conocido hasta el momento para convertirse en una versión actualizada de Hammett. Además, el género fantástico en La Ciudad y La Ciudad es tan sutil, que tendrás que poner mucho de tu parte si quieres identificarlo. Lo extraño y lo imposible conviven de cerca con la psicología de las masas. China ha pasado del buffet libre a la cocina experimental, sacrificando muchos de sus puntos fuertes, pero perdiendo también dispersión. Un apuesta arriesgada sin duda que cada lector valorará según sus gustos e inquietudes.



La Brecha de Gaza

Personas que comparten nuestro mismo espacio geográfico. Personas que le otorgan un nombre propio a ese espacio y lo reivindican como propio. Y luchan. E insultan. O negocian. Aquellos que cohabitan han de saber dónde acaba su territorio y empieza el nuestro. Marcamos nuestra zona, meamos nuestros árboles, vestimos diferente, caminamos de un modo totalmente opuesto a ellos, nuestra economía tiene otras reglas, nuestros sentimientos también. Reforzamos nuestra identidad por oposición y una vez conseguido, los ignoramos por completo. Negamos su existencia. Nuestros símbolos sirven para delimitar. Nuestra historia como pueblo no es el producto de nuestra evolución como individuos aislados. Nosotros somos el milagro que ha surgido de esos jugos gástricos que el otro ha provocado en nuestra comunidad.

Ven. Quédate. Bienvenido a esta ciudad a la que no perteneces. Concordia abre sus puertas, pero no te sientas como en casa. Porque no quiero darme cuenta de que la brecha no es esa distancia que refleja cuán distinto somos. La brecha es esa franja que nos impide ver cuánto nos parecemos.

Lo hecatómbico nos tiene bien cogidos desde la primera página y no hemos puesto resistencia.

Miéville ha puesto un cadáver en el relato para distraer.


 Si alguien necesitara ir a una casa físicamente puerta con puerta a la suya pero en una ciudad vecina, habría que coger una carretera distinta bajo un poder hostil. Eso es lo que los extranjeros raras veces lograban entender. Un habitante de Besźel no podía caminar unos cuantos pasos hacia la puerta de al lado en una casa álter sin cometer una brecha.

5 comentarios:

  1. Como siempre, brillante reseña.
    Ha sido un libro que he diafrutado mucho, que me absorvido y me ha tenido pensando en él muchos ratos en los que no podía leer. Repetiré con China.

    ResponderEliminar
  2. Me gusta más tu reseña que la novela.
    Brillante es poco.
    Me gusta eso que dices del cadáver, que lo ha puesto para distraer.
    A mí me gustó el escenario pero nada nada la trama, qué le vamos a hacer. Aun y así volveré a él, porque me gusta el estilo, me gustó desleer.
    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Hola! qué tal? Acabo de descubrir tu blog, le he estado echando un vistazo y me ha gustado mucho, volveré a visitarlo más a menudo, te mando un abrazote!

    ResponderEliminar
  4. Coincido, el cadáver es para distraer y para entrar. Fantástica reseña!

    ResponderEliminar
  5. Reconozco que desleí en cierto modo la novela hechizada por esa prosa tridimensional. el hilo detectivesco me apretujo contra el cojín pero la cometa del final acabó en una salida nula.

    Fue mi primer Mieville pero no el último.

    ResponderEliminar