sábado, 9 de julio de 2011

El hombre que se enamoró de la luna


Hogar Exterior

Cobertizo es un chico mestizo que vive con su madre en el prostíbulo de Ida Richelieu. Este local será el escenario donde el chico se ocultará del Diablo cuando éste lo llame por su verdadero nombre, memorizará el significado de cientos de palabras, seducirá a hombres que prefieren estar “afuera en el cobertizo” antes que con las chicas de Ida. En definitiva aprenderá quién es a través de la historia de él mismo que otros le cuentan, a través de su versión de las historias que él puede contar de los demás.



En su camino se cruzará con Dellwood Baker, el hombre que sabe el lenguaje de la luna debido a que está perdidamente enamorado de ella. Este vaquero de 40 años que podría ser su padre real, le enseñará el camino de los Berdajes, “indios santos que se acuestan con otros hombres”. Gracias a su historia de amor, de fidelidad, de vaqueros, de hombres que se convierten en mujeres para no necesitarlas, asistiremos a un homenaje a esas relaciones que te transforman y que te trasladan a tu yo esencial, para bien o para mal.


Carne de tu carne

Este libro habla de muchas cosas y para explicar la mayoría de ellas, usa el sexo. En un tono femenino que salta de un tema a otro, como si de una conversación oral se tratase, el libro da una visión del sexo que te agarra fuerte. La trascendencia de la carne es el primer paso para la evolución de eso que somos y que no podemos tocar. Abrirse al mundo de los sentidos sin decir palabra. O gritar mientras se mantiene sexo bajo la enigmática luz de la luna. O cantar como los pájaros cuando uno encuentra cada noche el amor en un rostro distinto. Vivir, agitar el Mueve Mueve de nuestra piel y desear que nunca se detenga la sacudida. Multitud de vivencias engarzadas con el aliento del aire que sale de nuestra boca cada vez que aprendemos una palabra nueva, cada vez que nuestra realidad sufre una expansión en nuestro nombre.


Fan West

Estamos ante un libro difícil. Sus primeras 80 páginas se arrastran con lentitud. Son densas y pueden echar para atrás a más de uno si no hay motivación. Pero una vez que cruzas las zarzas, llegas al manantial. Cientos de verdades que no se muerden la lengua se te tiran al cuello. Tom Spanbauer (Idaho, 1946) consigue trascender los géneros. Es una novela del oeste, pero también el relato puede ser una radiografía de nuestra actualidad, gracias a la exacta comprensión de las relaciones. La carga poética invade cientos de líneas. Y el lenguaje sucio, directo y realista en extremo también acude a la fiesta. Porque si algo es este El hombre que se enamoró de la luna es eso. Una fiesta de esas a las que tus padres te prohíben determinantemente asistir porque cuando acaban ya nunca serás el mismo. Por suerte.



Es tanto el dolor que hay que sufrir antes de que puedas empezar a olvidar. Al cabo de poco tiempo el dolor se convierte en tu madre. La pérdida es tu madre. El dolor y la pérdida se convierten en tu hogar. Tienes que saber quién eres y por qué vives antes de descubrir el camino de vuelta a casa.

2 comentarios:

  1. De él cogí con ganas "La ciudad de los cazadores tímidos", que empieza demoledor, cada frase es incendiaria, como lemas publicitarios de un mundo que se acaba. Pero llegado al ecuador... no sé, era una historia que se podía contar en 200 páginas, no en 600. Y todos sus libros son así de largos, me desmotiva. Y eso que el tío escribe para quitarse el sombrero.

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    1. A mí me cogió por sorpresa su estilo y aún no me ha soltado. Cuesta entrar, pero una vez asimilada su prosa, es una historia que merece mucho la pena. Más incluso si tenemos en cuenta que hay pocos buenos autores de literatura de LGBT, todo un acierto dar con él.

      También me gustó mucho "Ahora es el momento" que reseñé hace poco.

      Gracias por inaugurar a Spanbauer, Alex!

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