viernes, 13 de abril de 2012

Todo está iluminado


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Safran Foer –escritor- nos presenta a Safran Foer –personaje- cuya búsqueda de sus orígenes lo llevará a recorrer una Europa aún dolida por la Segunda Gran Guerra. En su recorrido pasará por pueblos de Polonia y Ucrania hasta llegar a la equis roja en el mapa, que en este caso es Trachimbrod, pueblo de paradero desconocido y lugar de nacimiento del abuelo de Safran Foer. En su road movie particular contará con Alex y su abuelo, trabajadores de la agencia de viajes Turismo Ancestral. La fascinación por Norteamérica del primero y los secretos escondidos del segundo darán lugar a más de un conflicto en la traducción y a algún que otro triple salto mortal narrativo en una historia ya de por sí sorprendente.


En una doble dimensión se nos narra el nacimiento del árbol genealógico de Safran Foer cuya raíz de origen está representada por su antepasada Brod. El nacimiento de la tatarabuela sacará a flote toda una serie personajes y eventos peculiares, extravagantes y de un surrealismo naif muy bien trabajado. El autor crea así dos historias gemelas, una bomba con doble mecha prendida cuya explosión tendrá lugar en un punto equidistante entre los dos fuegos de origen.



Intente salirse de la línea 

Esta ópera prima, en la que los trucos de metaficción y la reinvención constante soplan fuerte en cada página, es un catálogo de narradores, de técnicas de escrituras y estructuras poliédricas. Encontramos voces muy diferenciadas, juegos –cientos- con las palabras, personajes que observan hechos futuros desde telescopios, personajes que reconstruyen hechos pasados atendiendo a sus deseos personales. En esta novela la esencia de autenticidad está perfectamente disimulada con capas infinitas de mentiras bien educadas. Lo cierto y lo incierto hacen un alto al fuego para crear algo hermoso, dejando claro la destreza como escritor de Jonathan Safran Foer, pero que explicita mucho más la imaginación desbocada y salvaje del autor norteamericano.


Érase una vez yo…

Cada uno se busca donde puede. Incluso en las mentiras que nos contamos. Y creo, con el mapa del cuerpo humano desplegado, que no es un mal lugar para empezar. Esta historia va justo de eso. De construir una identidad con la poca -o mucha- información que tengamos, del reciclaje del background familiar para cohesionar la historia vital de uno mismo, de lo poco que importa, al fin y al cabo, saber para entender cuál es nuestro lugar en el mundo. Y es que por muy sólida que sea la cabaña que hemos construido en lo más alto de nuestro árbol genealógico, seguimos expuestos al dolor de la caída cuando alguien decida talarlo. Y Safran nos presenta aquí el hacha terrible del nazismo, de las lagunas en nuestra historia, de los ríos que ahogan con sus crecidas las fotos de familia en papel permeable.

Y a pesar de lo terrible, lo hermoso tiene cabida. Y a pesar del sentimentalismo, la técnica es cuasi perfecta.



Desde su puesto en la ventana mantenía un cuidadoso equilibrio, sin dejar nunca que uno de los hombres se acercara demasiado, pero tampoco que se alejara en exceso. Los necesitaba desesperadamente, no solo por los favores, no solo por las cosas que podían hacer por Yankel y que Yankel no podía permitirse, sino porque eran más dedos para sostener aquel dique que contenía aquello que ella sabía cierto: no amaba la vida. No tenía ninguna razón convincente para vivir.

3 comentarios:

  1. Una crítica tan hermosa como la obra a la que analiza. Felicidades, una vez más ;)

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  2. Me gustó mucho la peli, me pareció original, divertida, un mundo diferente dentro del nuestro, no tenía claro si leer la novela o no, pero me has convencido, me ha parecido una reseña preciosa. Un abrazo

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  3. Gracias Carol! Es un libro muy recomendable. Hay algo de rechazo hacia Safran Foer, pero yo no puedo más que defenderlo.

    Ya me contarás!

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