Mostrando entradas con la etiqueta Alpha Decay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alpha Decay. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de febrero de 2015

El atlas de ceniza

La narrativa postapocalíptica está de moda. Hay cientos de referencias invadiendo las librerías. Curiosamente, el título más demoledor, el hijo no reconocido del género, no lo vas a encontrar junto a los demás.

A finales de 2013 Alpha Decay publicó la colección de relatos más extraña que he tenido el acierto de leer. Y digo ‘relatos’ porque no sé dónde meter todo lo que sale del texto de Blake Butler, pero lo cierto es que no es una narrativa que pueda ser clasificada. El libro es una fisura extraña dentro de la ciencia ficción donde se instala la alegoría entendida en términos bíblicos. Algo así como la precuela espiritual de La carretera de Cormac McCarthy. Un híbrido entre dos especies destinadas a cazarse mutuamente. Una abominación que respira y que sobrevive contra todo pronóstico.


viernes, 8 de marzo de 2013

¿Cómo debería ser una persona?


El hype, mezquino marketing, me ha hecho desear el libro de Sheila Heti desde la primera vez que tuve conciencia de él. Más aún cuando oí que Alpha Decay lo incluía en su catálogo ¿Un manual sobre cómo crear una obra de arte si no te consideras un artista? ¿Una biografía novelada sobre lo ridículo que resulta intentar ser alguien, quien sea? Firmo. En este terreno pantanoso de tribus urbanas, redes sociales, grupos de referencia y público objetivo, pocos yoes sobreviven a la manada homicida del nosotros. Así que, ¿por qué no hablar de esto? La identidad vive un auge que ni vampiros, ni sadomasoquistas, ni constructores de catedrales jamás podrán soñar. Y es que querer explicarle a alguien quién es uno y cuáles son sus circunstancias es lo más divertido que le ha pasado a la literatura en mucho tiempo.

Hay quien lo llama empatizar. Otros, voyeurismo. El acto de exhibirse, de cualquier modo, se vuelve explícito. Y puedes apartar la mirada o empaparte hasta decir basta. Y ya que llevo tanto tiempo esperándolo, ¿por qué no echar un ojo?


Soy un collage, ¡mirad cómo camino!

Toda persona es una proceso inacabado. Un eterno “Estamos trabajando. Disculpen las molestias”. En la mayoría de ocasiones se están llevando a cabo estas reformas sin permiso de obras, molestando a aquellos que nos rodean. Por el ruido que estamos haciendo entre palada y palada –no conozco nada que no emita sonido alguno al quebrarse-. Por nuestro constante mendigar de material para llegar a tiempo a la fecha de entrega. Por nuestras manos sucias. Por nuestros cansancio extremo. Todo molesta en aquel que está construyéndose. 

lunes, 25 de febrero de 2013

Aquí todo es mejor


Voy zanjando la lista de todos los Alpha Decay que quería leer. Puede que alguien me tache de hipster o de gafapasta de manual, pero lo cierto es que los títulos de su catálogo siempre me llaman la atención. Será que tienen a alguien en comunicación que lo hace muy bien. O que el diseño de sus libros es tan sumamente bonito que no puedo evitar adquirirlos por puro placer estético. O que sus historias me tutean desde la primera página, como si ya nos hubiésemos visto antes. Alguien dijo una vez que para conocer la historia de un lugar, de un momento, no hay que leer los periódicos, sino leer a los autores de dicho lugar, de dicho momento. Si esto es cierto, los libros de Alpha Decay están contando una historia de la que yo soy partícipe. Para bien o para mal, esta gente que habla, lo hace de mí y de los míos.

Hacerse adulto sin instrucciones

Y llegamos a los cuentos de Justin Taylor. Una colección de quince piezas que van desde la más absoluta exquisitez narrativa hasta la mera anécdota narrada sin la menor trascendencia. El maleficio de los libros de cuento prevalece aquí, haciendo que grandes historias convivan con otras menos dramáticas, más olvidables. Y es una pena, porque cuando Taylor lo hace bien, sus historias son refrescantes, multiperspectivistas y con el tono perfecto. Es el caso de “Una casa en nuestros brazos” donde un chico y una chica destinados a estar juntos prefieren jugar con otras personas antes que enfrentarse el uno al otro, a lo que realmente son. En otro cuento, “Resplandecientes gemas de la noche de los tiempos” una pareja disfuncional en extremo, mezcla literatura, torturas militares y cortadores de carne en sus prácticas sexuales. Piezas breves, carentes de una narración al uso, pero disfrutables como “Amber en la ventana en temporada de huracanes” o “Encontrándome” alegran el camino hacia el final del libro. Dándote una pausa, una tregua en ese aluvión de personajes que Taylor mete en sus cuentos por metro cuadrado.

sábado, 12 de enero de 2013

Glaciares



Una de las más recientes incorporaciones del catálogo de Alpha Decay cayó hace poco en mis manos gracias a @Karostra. Contagiada aún por los tiempos sin prisas de la protagonista de esta novela breve, quiso compartir conmigo esta historia de vestidos viejos y recuerdos imborrables. Un cuento que, como bien dice ella en su blog “…no corre, pasea. Respira hondo, coge grandes bocanadas del aire. Susurra, se queda en silencio, espera el deshielo…”.

Costumbrismo urbano en tiempos de Internet

Isabel vive sola con su gato. Tiene veintitantos y trabaja restaurando libros. Su día a día transcurre sin muchos sobresaltos. Original de Alaska y residente actual de Portland, Isabel se escapa de las prisas propias del mundo en el que vive. Pasan a su lado, ignorándola, dejándola hacer a su ritmo lento.  Mientras el mundo no para de dar a luz a psicóticos sociales atados a sus trabajos y a relaciones destructivas, amantes de la comida rápida y el sexo exprés, Isabel se demora tanto como puede en su sosegado estilo de vida.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Robar en American Apparel



Sam es un joven escritor que vive en Manhanttan. O, cuanto menos, existe en Manhattan. Ya que la gran desidia generacional de los jóvenes de nuestro tiempo ha encontrado en él el canal perfecto para manifestarse. Ni siente, ni padece, ni se eleva, ni cae.

Chatea en Internet con gente a la que nunca ha visto. Va a fiestas a las que no sabe a ciencia cierta si ha sido invitado. Roba con frecuencia víctima de una cleptomanía funcionalista. Pasa noches en la cárcel. Se levanta tarde y recuerda durante cinco, diez minutos, qué no funcionó en sus relaciones anteriores. Poco más se puede decir de Sam. Ni siquiera él puede hablar en su defensa. Y  no es que la necesite o le importe. Porque ha construido un microuniverso deshumanizado entorno a sí mismo que lo protege de todo lo que podría llegar a hacerle daño, pero también de aquello que lo arrancaría de esa nota atonal en la que vive. Claro que, no es que él quiera ser arrancado de ahí. O sí. No lo sabemos. Y él no tiene ningún interés en contárnoslo.

viernes, 11 de mayo de 2012

Stone Junction

La huída del hijo pródigo


Daniel Pearse es un chico que desde pequeño ha visto como el concepto de “hogar” era algo que cambiaba radicalmente cada dos o tres años. La causante de esta transformación constante es la Alianza de Magos y Forajidos, una especie de organización bienintencionada con cientos de contactos y cuyas acciones rozan siempre los límites de la legalidad. A este grupo pertenece Annalee, madre y único miembro familiar conocido por Daniel. En el camino de ellos dos irán apareciendo cientos de personajes que educarán a Daniel, le darán cobijo a esta pequeña familia nómada o enamorarán a Annalee con consecuencias fatales e irrevocables.