Alguien
que sabe de qué pozos literarios puedo sacar agua me recomendó Autorretrato de Édouard Levé. Estoy en
un punto de mi vida en el que si sigo aceptando recomendaciones literarias,
tendré que renunciar a mi trabajo. No existe tiempo posible para hacer frente a
la suma de lo que debería leer, lo que tengo que leer y lo que quiero leer. Sin
embargo, me ofreció una frase. Quizás dos. Y paré todas las lecturas del
momento porque me estaba mostrando un material ineludible.
Hace un tiempo
convertí Autorretrato con radiador
del francés Christian Bobin en uno de mis libros de cabecera. Y, de pronto,
llega a mi vida otro francés que se mira a sí mismo y se va quitando la ropa
ante un lector que pide más. Y yo, que tengo una tenia en el ojo, no puedo
parar de observar o de leer o lo que sea que haga cuando me enfrento a este
tipo de autores. No, no es casualidad que no pueda apartar la mirada del país
que inventó el término voyeur.
