martes, 20 de agosto de 2013

Sueño Profundo


Siempre es una buena opción combinar cualquier lectura densa con relatos de Banana Yoshimoto. Éstos son tan sutiles, tan atmosféricos, que nunca roban protagonismo ni tiempo ni energía de la lectura principal que estás llevando a cabo. Y cuando creías que le estabas dando una importancia secundaria, te ves aplazando por momentos cualquier otra cosa para cerrar la historia que la señorita Yoshimoto te ha ido narrando a lo largo de todos esos días que no acaban. Sin duda, este Sueño Profundo me ha mantenido más de una noche despierto, con sus cuentos zanjados y mi mirada perdida a través de las calles de esta ciudad que camina dormida.

Somnolencia participativa

Hay algo mágico en los cuentos de esta autora japonesa. No sabes cómo, sus historias te llegan aunque el surrealismo implícito de la cultura japonesa, así como la dosis extra que Yoshimoto añade, parece colocar sus textos en las antípodas de la identificación. Y sin embargo, sucede.

lunes, 19 de agosto de 2013

Fraternidad


No sabría decir si Hal está triste. Cada vez le cuesta más interpretar los estados mentales de Hal o si está de buen humor. Esto le preocupa. Antes solía saber preverbalmente, por lo general en su estómago, dónde estaba Hal y lo que estaba haciendo, incluso si Hal estaba lejos o jugando o si Mario estaba lejos,  y ahora ya no lo puede hacer. Sentirlo. Esto le preocupa, y tiene una sensación como cuando te pierdes algo importante en un sueño y luego no puedes recordar aunque sepas que se trata de algo importante. Mario quiere tanto a Hal que le hace latir el corazón con fuerza. No tiene que preguntarse si el que ha cambiado ahora es él o su hermano, ya que Mario no cambia jamás. 

La Broma Infinita - David Foster Wallace 

jueves, 1 de agosto de 2013

IMM #2 – Julio 2013



He tenido un mes de julio con poca actividad bloguera. Cambios en el trabajo además de un secuestro perpetrado por David Foster Wallace y su Broma Infinita, han hecho que apenas pudiese reseñar. A pesar de todo, las adquisiciones han tenido lugar, así que os dejo por aquí el botín estival.

lunes, 8 de julio de 2013

¿Qué amar?




 Mary Ann Wakeley, Peacing the Precipice



Marathe: ¿No es esta una opción de la máxima importancia? ¿Quién enseña a vuestros niños estadounidenses a elegir su templo, a qué amar lo suficiente como para no pensárselo dos veces?

Steeply: Y esto lo dice un hombre que...

Marathe: Porque esta decisión lo determina todo. ¿O no? Todo lo que vosotros denomináis libre elección depende de cuál es vuestro templo. ¿Y qué es el templo para Estados Unidos? [...]

Steeply: Tú supones que siempre se trata de una opción, de una decisión consciente. ¿No es algo ingenuo? ¿Acaso tú te sientas junto al libro mayor de tu contable y entonces decides sobriamente qué amar? ¿Siempre?

Marathe: Las alternativas son...

Steeply: ¿Y qué pasa cuando a veces no hay opción sobre lo que amar? ¿Y si el templo va a Mahoma? ¿Y si simplemente amas? ¿Sin decidirlo? Lo haces simplemente: la ves y en ese instante te olvidas de la contabilidad y lo único que puedes elegir es amarla...

Marathe: Entonces y en un caso semejante, tu templo es el ser y los sentimientos. Entonces no eres más que un fanático del deseo, un esclavo de tus estrechos y subjetivos sentimientos individuales, un ciudadano de la nada. Te conviertes en un ciudadano de la nada. Estás a solas y de rodillas ante tu ser. En un caso como este, te conviertes en un esclavo que se cree libre. Es la esclavitud más patética. Nada de tragedia. Nada de canciones. Crees que morirías dos veces por un tercero, pero en verdad sólo morirías por ti mismo, por los sentimientos de tu ser. 


La Broma Infinita - David Foster Wallace

domingo, 30 de junio de 2013

IMM #1 – Junio 2013


Nunca he sido muy fan de los In my mailbox – IMM. Dejar constancia de todos los libros que van entrando en mi vida podría poner de manifiesto que tengo un problema bastante serio. Bibliofilofobia de manual. Tsundoku, que dirían los japoneses. De cualquier modo, me he lanzado. Lo cierto es que compro mucho más de lo que humanamente puedo leer. Adquiero para mí y para el otro, ese alguien a quien aún no conozco y que acabará reconquistando mi biblioteca. Para facilitarle el trabajo administrativo a ese alguien, empiezo mis inventarios mensuales.

lunes, 24 de junio de 2013

Embassytown



Justo anoche terminé de leer Embassytown de China Miéville. Y aún no asimilo todo lo que me han contado. El largo tiempo que esperé para que esta novela llegase a mis manos ha merecido la pena. Cada segundo de hype que he vivido me ha sido devuelto con intereses. Ahora lo sé. Ahora, tras dejar atrás la Ciudad Embajada, entiendo las altas cotas a las que puede llegar la ciencia ficción. No es casual que la literatura que mezcla razas y civilizaciones, sea la que produce este libro polimórfico lleno de divulgación lingüística, análisis antropológico y entretenimiento en manada. Puede que no sea justo haciendo esta reseña. Embassytown me ha gustado demasiado.

Una palabra tuya bastará

Existe un pacto tácito en todas la reseñas que he leído sobre Embassytown para no desvelar grandes partes de la trama. Y lo cierto es que agradezco esa posición generalizada porque han sido muchísimas las sorpresas a las que he tenido que hacer frente durante toda la historia. Sucede que, lo que a priori parece el conflicto de la historia, se resuelve a las pocas páginas y uno nuevo, más imponente, acapara todo el protagonismo. Este juego de matrioskas trágicas funciona a la perfección y no da tregua alguna al lector, ya que mientras uno sigue adaptándose a las reglas del universo en el que se ha visto envuelto, la historia le pide atención y agilidad mental.

domingo, 16 de junio de 2013

Sufro de esto

sábado, 15 de junio de 2013

1Q84 - Libro 3




Hace más de mil años que empecé 1Q84. La reseña de aquellas dos primeras partes atestigua el tiempo que he dejado pasar entre el comienzo y el desenlace del proyecto literario más ambicioso llevado a cabo por Haruki Murakami. La puerta no estaba cerrada. Y por ese hueco se han colado otras lecturas, críticas de todo tipo, dos lunas y una reformulación de ideas como buscar, esperar y encontrarse. Lo cierto es que no diría que 1Q84 – Libro 3 sea una tercera parte al uso. Y es que el autor japonés le ha dado la vuelta al universo conocido, creando una historia propia, que a su vez es la sombra de todo aquello que pasó en ese mundo paralelo que son las dos primeras novelas.


Q de Quién, Q de Quietos

Pistola en boca, una Aomame de diez años encontrada por un Tengo adulto y la sombre alargada de Ushikawa, un investigador privado cuyo objetivo es destapar la tragedia acontecida en Vanguardia. Los cabos sueltos que dejaba abiertos el anterior volumen se retoman en esta parte final. Y los narradores pasan a ser tres. Tres sujetos que comienzan a buscarse entre sí, que se encuentran tarde, que no se reconocen cuando se tienen frente a frente y que acaban dando sólo consigo mismos. Esta persecución tiene una estaticidad sorprendente. Y quizás es lo novedoso de lo planteado. Nunca sabes si estos personajes están buscando o quieren ser encontrados. Y ambos deseos, como lunas, quedan solapados y orbitan en torno a cualquier acción que lleven a cabo. Las mareas que subyacen bajo la influencia de este doble magnetismo reaccionan, de forma inversa y poderosa, separándolos aún más.

domingo, 9 de junio de 2013

Tadaima


La llegada de un nuevo medio o editorial de temática japonesa siempre es una noticia excelente. La oferta ya de por sí amplia, se enriquece cuando alguna de estas propuestas acampan en un nicho poco o nada explotado. Justo es la estrategia que ha seguido Taketombo Books. Frente a ese aluvión de tradicionalismo y autores consagrados que nos llegan desde la tierra de los Samuráis, esta nueva editorial propone darle voz a esos nuevos autores –tanto de aquí, como de allí, como de un punto intermedio- cuyo denominador común es la influencia de Japón en sus vidas.

Watashi, Boku, Ore

Estamos ante un conjunto de seis textos a caballo entre el ensayo y la vivencia personal. Todos escritos desde una fuerte presencia del yo, estos jóvenes nos narran cómo Japón ha invadido sus vidas sin apenas poner resistencia. Detallan cuánto han ganado, cuánto han perdido y quiénes son ahora tras la transacción con ese lugar que, con frecuencia, simboliza algo más poderoso que una simple localización geográfica a demasiados kilómetros de distancia.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Mortal y rosa


Uno siempre le tiene un miedo y una risa a las cosas que no conoce o que conoce mal.  Rescatar a Francisco Umbral de la categoría de cosas a evitar ha sido todo un acierto. A cuántos lugares no estaré yendo por culpa de lo pesadas que se están volviendo estas alforjas llenas de prejuicios. Como sea, aquí estoy, herido de muerte, agonizando de alegría ante la tristeza gamberra de Mortal y rosa. Un libro que es muchas cosas. Implacable como género literario. Bienvenidos a la mala hostia documentada de Umbral.

La historia poetizada de cómo me siento

Si este libro no está en ninguna lista de lecturas obligatorias no es  porque no tenga méritos propios para, no ya forma parte de ella, sino para encabezarla. Creo que en sus escasas 250 páginas se esconde uno de nuestros buques insignias en cuanto a literatura autóctona se refiere. Pero no es un libro al uso. Al menos no en el sentido narrativo del término. Estamos ante un examen emocional del hombre de nuestro tiempo. Un elegía al niño perdido –en un sentido metafórico y en un sentido literal-. Una carta de amor hacia la persona cuya mano agarrar antes de rompernos. No, no para de reinventarse constantemente.

viernes, 17 de mayo de 2013

El Gran Gatsby


¿Hasta dónde puede inventarse uno? Según cierto precepto nazi, una mentira repetida mil veces gana el autoconvencimiento de ser cierta. No es menos válido que algunas ficciones son devoradas por la realidad que las acoge, y como ya decía Baudrillard, las gracietas de lo fingido siempre son pisoteadas por la seriedad de lo auténtico.

Gatsby se estrena hoy, 17 de mayo de 2013. Una patina de neones, vestidos y excentricidades –creo haber visto a una cebra en una piscina- han otorgado a la obra de Fitzgerald la maldición de lo contemporáneo. Deseos que no han sido formulados, pero sí concedidos. Y ahí estamos todos, poniéndole la cara de DiCaprio a Jay Gatsby como otrora hicieran con la cara de Robert Redford.

Confieso que la película de Lurhmann me ha empujado a la lectura precipitada de El Gran Gatsby. Yo, tan de mi tiempo, soy bastante impresionable con esos fuegos de artificios. Y ahora, tras haberme sumergido en la obra de Fitzgerald, no estoy muy seguro de que quiera ver su adaptación en la gran pantalla. Me da miedo que la historia de amor –te quieros que salen a flote cada pocos pasos- eclipse la gran proeza de Gatsby. Ese truco de prestidigitación que lleva a cabo para convertirse en algo que brille lo suficiente como para ocultar lo demoledor. Lo fastuoso es la excusa. El miedo al rechazo, la posibilidad del destierro ante el yo más elemental es lo que titaniza y vuelve eterna la obra de Fitzgerald. Una verdad intransferible que sólo puede ser asimilada con mucha menos luz de la expuesta hasta ahora.

sábado, 11 de mayo de 2013

Una súper triste historia de amor verdadero




¿Una distopía fundamentada en las redes sociales? Algo así no iba a tardar en aparecer. Y lo cierto es que seguramente existan precedentes. Mis conocimientos restrictivos me han llevado a inaugurar este subgénero con el libro de Gary Shteyngart que publica Duomo. Aquí se plantea un mundo explícitamente interesante que se va al garete por la digitalización aberrante del individuo. Lástima que la novela no gane mayor repercusión en mi estantería por la voz narrativa con la que esta historia nos es contada. ¿Más detalles? Claro.

Decir ‘te quiero’, esperar reply

Lenny Abramov y Eunice Park son los Romeo y Julieta de un mundo inalámbrico en exceso. Pero aquí no es la familia la gran fuerza antagónica que los separa. Tampoco el esnobismo de Eunice ni el casposismo ilustrado de Lenny. La diferencia de edad, 20 años, es lo que los aísla y avergüenza en un mundo donde la juventud se comercializa a límites inimaginables. Donde tu móvil te dice en qué puesto del ranking está tu nivel de follabilidad y donde ser sexualmente explícito es la educación mínima que se espera de ti. En este contexto, el amor dista mucho del mero cortejo. La inseguridad es la devaluación de nosotros como mercancía. Y los actos románticos sólo tienen validez si son apoyados por una cantidad significante de espectadores conmovidos por nuestra intimidad mediatizada.