sábado, 29 de noviembre de 2014

Los viajeros de la noche

El frío vuelve a los humanos narrativos. Los reúne en torno a una hoguera o cualquier otra fuente de calor a contar historias. Propias o ajenas, estas narraciones siempre acaban hilándose con el sentido de la supervivencia. Alguna enseñanza para el joven que empieza o alguna confesión final para el viejo que se despide. Hay algo de conocimiento esencial, de sabiduría explícita en la historia que contamos a los demás o a nosotros mismos cuando llega el frío. Y no puedo desligarme de esta idea al leer la novela de Helene Wecker. Porque lejos de ser un libro al uso, la historia que nos ofrece Wecker va marcada con esas notas de oralidad propia de los cuentos. Hay elementos fantásticos, proezas increíbles, amores no correspondidos, villanos y mártires. Sí, y sin embargo no es esta una fábula para niños. Es la historia que alguien creyó oportuno guardar para justo este momento. Para que, ya de adultos, tuviésemos que mirar atrás entendiendo que aún sigue llegando el frío y aún nos queda un par de cosas por aprender. 

domingo, 26 de octubre de 2014

Conversaciones con David Foster Wallace




Conocí a David Foster Wallace en el otoño de 2005. Sin embargo, no llegamos a hablar hasta mucho tiempo después. Él publicaba en castellano Extinción y el ejecutivo exhausto y destrozado que se refugiaba en un baño público que coloniza la portada me fascinó. Yo era demasiado joven para hablar de anomia. Wallace demasiado viejo para hablar del Ello. Ya estaba todo dicho. Yo comenzaba. Y él se acercaba a desenlaces unilaterales. Fue cuando murió, ya bien enterrado, cuando empezamos entablar contacto. Siempre he tenido una tendencia insana a relaciones poco ventiladas.

Nunca hemos compartido una mesa. O un café. No lo he visto masticar tabaco. Ni él a mí tartamudear. Pero hemos coincidido en lugares. Espacios de mutuo tránsito. Referencias geográficas que no se pueden cartografiar.



miércoles, 24 de septiembre de 2014

Diez de Diciembre

No, en serio. George Saunders juega en otra liga. Este tipo que dice haber llegado tarde a la literatura es una rara avis que subsiste en su propio ecosistema. Me cuesta compararlo con otra gente. Quizás con un Coupland con facilidad para los medicamentos. Quizás con un Foster Wallace con un coeficiente menor pero compensado con un sentido de la escena francamente apoteósico. No sé, todo lo que digo de este señor me sabe poco. Imaginad por un momento a todos esos teóricos definiendo qué es la literatura posmodernista. Pues bien, Saunders es el que se está acostando con sus esposas. 


Diez cuentos con moralija

O con estaño por costuras. Busca cualquier material que levante la primera capa de piel o de pintura y vierte encima tinta fresca diluida con ácido lisérgico. Es así como Saunders se saca sus cuentos de la manga. Hay más aquí de biblioterrorismo que de manual de escritura creativa. En las diez historias que nos presenta, los personajes, las situaciones y las enseñanzas tienen un doble filo que acaba cortando al menor gesto de duda. Aquí tienes que saltar con los dos pies sin saber cuán profunda es la masa de agua. Y disfruta de la zambullida. Porque es probable que para la recta final de cada cuento te quedes sin aire.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Bajo la piel

Reconozco que fue Glazer el que me presentó a Isserley. La película me hizo preguntarme por la novela y, curiosamente, la novela me ha hecho olvidar la película totalmente. A veces cuando crees que has encontrado algo, sólo estás ante la puerta hacia otro algo más auténtico, más necesario. Hay aquí una historia de ciencia ficción atípica, cuyos elementos no muestran más que las orejas y a través de las cuales uno tiene que imaginar el resto. Un 5 por ciento de extraterrestres y naves y un aplastante 95 en el que se nos pregunta cuántas veces tiene uno que romperse a sí mismo (física y emocionalmente) para estar a la altura de lo que se espera de nosotros. Sí, hay algo en la otra punta de la galaxia que se parece ligeramente a nosotros.


En mi casa no soy raro

Isserley es la protagonista indiscutible de la historia. Una mujer cuya misión es recoger autoestopistas sano y fuertes. Cada día se levanta, hace sus estiramientos, se mira al espejo sin reconocerse y sale de casa. A cazar. Excepto algún que otro contratiempo, sus recorridos por las carreteras del norte de Escocia suponen el grueso de la novela. Pero lejos de volverse monótona o previsible, la historia se enriquece desde dentro de esta extranjera. Su visión del mundo. Su amplitud de miras y la capacidad para adaptarse a sus presas convierten estos viajes en una masa compacta de vivencias extrañas. Porque cuando el desencanto de Isserley parece tocar fondo, Faber nos suelta una de sus perlas milagrosas y todo se vuelve más raro si cabe. Cada vez que el autor nos deja entrever un atisbo de la verdadera identidad de Isserley, el mundo se vuelve más opaco. La capacidad de asombro aumenta. Y la realidad se convierte en una pieza cárnica de exquisita calidad preparada para forzar a un vegano a alimentarse.

lunes, 1 de septiembre de 2014

IMM #13 - Verano 2014


El verano en la ciudad es terrible. Todo ese rebaño de ñus apropiándose de calles deshabitadas. Todos esos obreros reforzando el alquitrán para volver a dejarlo gris antes de las próximas lluvias. Todos esos turistas deslocalizados que disimulan sus quemaduras de segundo grado con un filtro de Instagram. Sí, el verano está lleno de monstruos y niños con cuadernillos de actividades. Y como no tengo conciencia del tiempo y el orden, he adquirido malos hábitos y algunos libros.

Escribo poco y duermo mucho. Confraternizar me parece terrible. Leo sólo cosas que tengan dibujos. Sufro trastornos alimenticios porque únicamente me alimento de agua. Y mi humor pasa por todas las etapas evolutivas de la raza humana. La buena noticia es que hoy es septiembre. Y empiezo a ser otra vez algo que puedo controlar. Algo que sé cómo funciona. Atrás se quedan las historias inconclusas. La sensación horrible de demasiado almidón en la ropa de cama.


Junio, Julio, Agosto y Septiembre. Aquí están mis cuatro Jinetes del Apocalipsis. Los miedos personificados en la autorreligión que me profeso. Pero será pronto cuando vuelva a saber leer. Cuando me siente con un libro sin miedo a morir abrasado. Cuando Octubre llegue y me pregunte en qué ando y yo responda con un título y un autor.

sábado, 19 de julio de 2014

Maldito Summerthon...



Nueve puntos y una cláusula 

1. Si llevas un tiempo por aquí, deberías saber que mi ritmo de lectura es extremadamente lento detallista. Intentar formar parte de un maratón de lecturas con un tiempo límite es una locura.


2. La descabellada idea original y las reglas del juego proceden de la mente perturbada de este señor y de su cámara de torturas de la cual me considero asiduo.


3. La fecha límite para cumplir la lectura de los 19 libros es el 15 de septiembre de 2014.


4. Una de las cosas que más detesto del verano es que se derrita la tinta de las páginas y la arena en los cantos de mis libros y la dificultad de leer tumbado en la playa.


5. Lo cierto es que, como se verá más abajo, he aprovechado este maratón para darle brillo a mi lista de lecturas pendientes que me autopropuse al acabar 2013.


6. Iré actualizando este post en función de mi desastroso y bonito avance apocalíptico.


7. Soy el tartamudo y miope que en las pelis de desastres nadie apuesta por él. Sí, soy el tipo ese que lleva el gato a cuestas durante toda la película.


8. Aún no he aprendido a decir "me rindo" en japonés.


9. Esto es una batalla a muerte entre el tiempo que no tengo y los libros que me quitan el sueño.


CLÁUSULA: Aunque son 19 las categorías y, por tanto, 19 los libros, nuestro magnánimo señor nos permite solapar dichas categorías dentro de una misma lectura. Así que puede que sean menos (nunca más) los libros leídos para cumplir el reto.





Diecinueve libros y una fotografía


1. Leer una continuación: La voz de los muertos, Orson Scott Card  (Saga de Ender #2)
2. Leer un clásico: La señora Dalloway, Virginia Woolf
3. Leer un libro en otro idioma: Family life, Akhil Sharma
4. Leer un libro publicado este año: La estación del sol, Shintaro Ishihara
5. Leer un libro escogido al azar: El dador, Lois Lowry (modo elegido: Random.org)
6. Leer un ‘tocho’: La Casa de Hojas, Mark Z. Danielewski
7. Leer un libro de tus autores favoritos: Después del terremoto, Haruki Murakami
8. Leer un libro de relatos: 10 de Diciembre, George Saunders
9. Leer un libro azul: Ascensión, Tom Perrotta (portada azul con zapatos de hombre)
10. Hacer una relectura: El lenguaje perdido de las grúas, David Leavitt
11. Leer un libro de la biblioteca: Siempre hemos vivido en el castillo, Shirley Jackson
12. Leer una colaboración de varios autores: La tierra larga, Stephen Baxter y Terry Pratchett
13. Leer un libro relacionado con el verano: Verano, J. M. Coetzee
14. Leer un libro que haya sido premiado: El hombre en el castillo, Philip K. Dick (Premio Hugo 1963)
15. Leer un libro de un autor nacional: Intemperie, Jesús Carrasco
16. Leer un libro de ciencia-ficción: Matadero 5, Kurt Vonnegut
17. Leer un libro que lleve mucho tiempo en tu estantería: Cuando cae la noche, Michael Cunningham
18. Leer algo que no sea una novela: Saga Vol.2, Brian K. Vaughan y Fiona Staples
19. Leer un libro de la lista ’1001 libros que leer antes de morir’: Bajo la piel, Michel Faber (libro número 931)
FOTOGRAFÍA: Subir una foto con tu libro en la playa o en la piscina con el hashtag #summerthon ...


Será un verano extremo.


domingo, 13 de julio de 2014

La joven ahogada

Hasta que la novela de Kiernan no estuvo en la calle, ya avanzado un tiempo, no tuve conciencia de la existencia de ella. Luego, cuando vi la hermosa edición que Valdemar se había trabajado, así como la historia de la creación artística a través de la psicosis y la locura, no pude más que ir en su búsqueda. Ahora, tras haber acabado la novela, puedo decir que el viaje ha sido satisfactorio pero con considerables altibajos. La magia ha sido forzada en algunos recodos y quizás eso ha resentido mi lectura, pero es innegable el talento de la autora para crear ambientes, así como una prosa hipnótica. Hay sin duda mucho que sale a flote en esta novela sumergible.

Las musas saben dónde vives

Imp ha escuchado el canto de las sirenas y el aullido del lobo. La llamada de lo salvaje resuena en su cabeza a un volumen ensordecedor. Porque Imp es la última superviviente de una larga tradición de mujeres esquizofrénicas. Una bestia agazapada que anida en su mapa genético y que se manifiesta ante los estímulos más inesperados. Sobre todo si esos estímulos tienen una naturaleza sobrenatural. Y es que Imp está obsesionada con un cuadro, La joven ahogada, que una vez vio en un museo, y con todo lo que dicha imagen esconde. Que es mucho. La sombra de una sirena y la promesa de una muerte horrenda anidan en sus fibras. La llegada de dos criaturas transformadas en auténticas mujeres hará que la batalla se desencadene: en primer lugar, Abalyn; en segunda posición y por partida doble, Eva. Las tres piezas claves de este rompecabezas en el que la imagen formada tras su resolución dista mucho de ser complaciente y lógica.

La promesa de salir a flote o de hundirse para siempre en el misterio que carece de aire y presume de profundidad. Esta es la historia de dicha dualidad amenazante. El relato de cómo todo se distorsiona dentro de nosotros para otorgarnos nuevos roles, nuevos patrones de conducta y nuevas formas de mirar a aquello que ya nos ha vencido anteriormente.


miércoles, 2 de julio de 2014

IMM #13 – Junio 2014


Empiezo desde cero. O desde doce. O empiezo por la mitad. Los comienzos son atroces. Los puntos de partida nos destrozan en el sentido más homicida. Nada hay antes de que alguien comience a hacer algo. Parir bebés, sistemas y nuevas visiones es algo que te deja sin sangre. Lo que nunca se hizo no tiene referentes en nuestro cuerpo. Por eso tanteamos con los brazos extendidos hacia donde creemos que nos dirigimos. Y tartamudeamos. Y nos perdemos, claro. Qué ingenuos. Si todo saliera bien a la primera no habría tanto miedo. Alejarse por primera vez. Follar por primera vez. Incendiarse por primera vez. Luego perdemos la humildad, las membranas, los trenes de cercanías sin ningún tipo de alarma. Luego nos decimos que no fue para tanto. Pero en secreto nuestro cuerpo lo apunta todo. Como en primero de carrera. Nuestro cuerpo no quiere volver a pasar por algo parecido sin información. Sin saber qué pudo haber salido mal. Hace un año empecé estos IMM a pesar de que me parecían una tontería. Acumulación indeseable de libros bonitos. Todo pudo haber salido mal. Y yo, que ni celebro los aniversarios de mi blog, me veo aquí hablando con alegría de todas las palabras que he ido juntando. Mías y ajenas. Y, no sé, me hace gracia. Comenzar un año más. Mi cuerpo dice que está preparado. Mis ojos pueden soportar unas cuantas portadas más. Y mis dedos se han vuelto expertos en recorrer los lomos de los libros que siempre he necesitado aun sin saberlo. Ahí va. Empiezo desde cero, pero sin sangrar.

miércoles, 11 de junio de 2014

Lolito

Admito que tuve antes conciencia de la portada de la edición patria de Lolito que de la existencia de la propia novela. Desde el minuto en el que Blackie Books soltó la imagen en las redes, no pude controlar mi impulso de apropiarme de dicho libro entendido como un objeto de exquisita belleza, no como una novela a la que hincarle el diente. Eso llegó mucho después. Y antes de que me acusen de esteta, diré que lo de dentro vale tanto como lo de fuera. Necesitaba zanjar todo ese revuelo en torno a mi hipnosis inducida por culpa del libro más bonito del mundo. Es un juicio que cualquiera pueda hacer, sin siquiera abrirlo. Y ahora, para no caer en el puro regodeo visual, diré que lo que encontré dentro, una vez superada mi fascinación, fue otro tipo de truco. Uno más macarra, más sincero, menos bonito, pero mucho más vivo que todas esas flores muertas de la portada.


viernes, 6 de junio de 2014

IMM #12 - Mayo 2014


Ahora resulta que a comprar libros y mostrárselos al mundo no se le llama IMM, sino Book Haul. Ya me costó en su momento adoptar esta extravagancia nominal y ahora, que empiezo a sentirme cómodo con todo este microuniverso terminológico, me lo cambian. Mal. Los que crecimos en un aldea carecemos de la prestancia y adaptabilidad de las buenas gentes de la gran ciudad. Por eso nunca llegué a entender del todo el alarde de poder de aquellos que, armados con brackets y gafas de pasta, marcan las tendencias del mundo blogger. Bocachapa y vizcos los llamábamos en mi aldea. Menuda fama la del falso estrabismo... Y este intento de alemán para principiantes puede significar lo que quiera que signifique. Los libros siguen llegando a casa. Las estanterías se esfuerzan un poco más. Aún me queda algo de tiempo y algo de espacio para relativizar mi problema. Y miro de reojo, como haría cualquiera estrábico, y veo mi book haul de este mes y pienso que, si me viesen ahora, en mi aldea estarían orgullosos de mí.