sábado, 3 de enero de 2015
domingo, 14 de diciembre de 2014
sábado, 29 de noviembre de 2014
Los viajeros de la noche
El
frío vuelve a los humanos narrativos. Los reúne en torno a una hoguera o
cualquier otra fuente de calor a contar historias. Propias o ajenas, estas
narraciones siempre acaban hilándose con el sentido de la supervivencia. Alguna
enseñanza para el joven que empieza o alguna confesión final para el viejo que
se despide. Hay algo de conocimiento esencial, de sabiduría explícita en la
historia que contamos a los demás o a nosotros mismos cuando llega el frío. Y
no puedo desligarme de esta idea al leer la novela de Helene Wecker. Porque
lejos de ser un libro al uso, la historia que nos ofrece Wecker va marcada con
esas notas de oralidad propia de los cuentos. Hay elementos fantásticos,
proezas increíbles, amores no correspondidos, villanos y mártires. Sí, y sin embargo
no es esta una fábula para niños. Es la historia que alguien creyó oportuno
guardar para justo este momento. Para que, ya de adultos, tuviésemos que mirar
atrás entendiendo que aún sigue llegando el frío y aún nos queda un par de
cosas por aprender.
domingo, 26 de octubre de 2014
Conversaciones con David Foster Wallace

Conocí a David Foster Wallace en el otoño de 2005. Sin embargo, no llegamos a hablar hasta mucho tiempo después. Él publicaba en castellano Extinción y el ejecutivo exhausto y destrozado que se refugiaba en un baño público que coloniza la portada me fascinó. Yo era demasiado joven para hablar de anomia. Wallace demasiado viejo para hablar del Ello. Ya estaba todo dicho. Yo comenzaba. Y él se acercaba a desenlaces unilaterales. Fue cuando murió, ya bien enterrado, cuando empezamos entablar contacto. Siempre he tenido una tendencia insana a relaciones poco ventiladas.
Nunca hemos compartido una mesa. O un café. No lo he visto masticar tabaco. Ni él a mí tartamudear. Pero hemos coincidido en lugares. Espacios de mutuo tránsito. Referencias geográficas que no se pueden cartografiar.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Diez de Diciembre
No,
en serio. George Saunders juega en otra liga. Este tipo que dice haber llegado
tarde a la literatura es una rara avis que subsiste en su propio ecosistema. Me
cuesta compararlo con otra gente. Quizás con un Coupland con facilidad para los
medicamentos. Quizás con un Foster Wallace con un coeficiente menor pero
compensado con un sentido de la escena francamente apoteósico. No sé, todo lo
que digo de este señor me sabe poco. Imaginad por un momento a todos esos
teóricos definiendo qué es la literatura posmodernista. Pues bien, Saunders es
el que se está acostando con sus esposas.
Diez cuentos con moralija
O
con estaño por costuras. Busca cualquier material que levante la primera capa
de piel o de pintura y vierte encima tinta fresca diluida con ácido lisérgico.
Es así como Saunders se saca sus cuentos de la manga. Hay más aquí de
biblioterrorismo que de manual de escritura creativa. En las diez historias que
nos presenta, los personajes, las situaciones y las enseñanzas tienen un doble
filo que acaba cortando al menor gesto de duda. Aquí tienes que saltar con los
dos pies sin saber cuán profunda es la masa de agua. Y disfruta de la
zambullida. Porque es probable que para la recta final de cada cuento te quedes
sin aire.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Bajo la piel
Reconozco
que fue Glazer el que me presentó a Isserley. La película me hizo preguntarme
por la novela y, curiosamente, la novela me ha hecho olvidar la película
totalmente. A veces cuando crees que has encontrado algo, sólo estás ante la
puerta hacia otro algo más auténtico, más necesario. Hay aquí una historia de
ciencia ficción atípica, cuyos elementos no muestran más que las orejas y a
través de las cuales uno tiene que imaginar el resto. Un 5 por ciento de
extraterrestres y naves y un aplastante 95 en el que se nos pregunta cuántas
veces tiene uno que romperse a sí mismo (física y emocionalmente) para estar a
la altura de lo que se espera de nosotros. Sí, hay algo en la otra punta de la
galaxia que se parece ligeramente a nosotros.
En mi casa no soy raro
Isserley
es la protagonista indiscutible de la historia. Una mujer cuya misión es
recoger autoestopistas sano y fuertes. Cada día se levanta, hace sus
estiramientos, se mira al espejo sin reconocerse y sale de casa. A cazar.
Excepto algún que otro contratiempo, sus recorridos por las carreteras del
norte de Escocia suponen el grueso de la novela. Pero lejos de volverse
monótona o previsible, la historia se enriquece desde dentro de esta
extranjera. Su visión del mundo. Su amplitud de miras y la capacidad para
adaptarse a sus presas convierten estos viajes en una masa compacta de
vivencias extrañas. Porque cuando el desencanto de Isserley parece tocar fondo,
Faber nos suelta una de sus perlas milagrosas y todo se vuelve más raro si
cabe. Cada vez que el autor nos deja entrever un atisbo de la verdadera
identidad de Isserley, el mundo se vuelve más opaco. La capacidad de asombro
aumenta. Y la realidad se convierte en una pieza cárnica de exquisita calidad
preparada para forzar a un vegano a alimentarse.
lunes, 1 de septiembre de 2014
IMM #13 - Verano 2014
El
verano en la ciudad es terrible. Todo ese rebaño de ñus apropiándose de calles
deshabitadas. Todos esos obreros reforzando el alquitrán para volver a dejarlo
gris antes de las próximas lluvias. Todos esos turistas deslocalizados que
disimulan sus quemaduras de segundo grado con un filtro de Instagram. Sí, el
verano está lleno de monstruos y niños con cuadernillos de actividades. Y como
no tengo conciencia del tiempo y el orden, he adquirido malos hábitos y algunos
libros.
Escribo
poco y duermo mucho. Confraternizar me parece terrible. Leo sólo cosas que
tengan dibujos. Sufro trastornos alimenticios porque únicamente me alimento de
agua. Y mi humor pasa por todas las etapas evolutivas de la raza humana. La
buena noticia es que hoy es septiembre. Y empiezo a ser otra vez algo que puedo
controlar. Algo que sé cómo funciona. Atrás se quedan las historias
inconclusas. La sensación horrible de demasiado almidón en la ropa de cama.
Junio,
Julio, Agosto y Septiembre. Aquí están mis cuatro Jinetes del Apocalipsis. Los miedos
personificados en la autorreligión que me profeso. Pero será pronto cuando
vuelva a saber leer. Cuando me siente con un libro sin miedo a morir abrasado.
Cuando Octubre llegue y me pregunte en qué ando y yo responda con un título y
un autor.
sábado, 19 de julio de 2014
Maldito Summerthon...
Nueve puntos y una cláusula
1. Si llevas un tiempo por aquí, deberías saber que mi ritmo de lectura es extremadamente
2. La descabellada idea original y las reglas del juego proceden de la mente perturbada de este señor y de su cámara de torturas de la cual me considero asiduo.
3. La fecha límite para cumplir la lectura de los 19 libros es el 15 de septiembre de 2014.
4. Una de las cosas que más detesto del verano es que se derrita la tinta de las páginas y la arena en los cantos de mis libros y la dificultad de leer tumbado en la playa.
5. Lo cierto es que, como se verá más abajo, he aprovechado este maratón para darle brillo a mi lista de lecturas pendientes que me autopropuse al acabar 2013.
6. Iré actualizando este post en función de mi desastroso y bonito avance apocalíptico.
7. Soy el tartamudo y miope que en las pelis de desastres nadie apuesta por él. Sí, soy el tipo ese que lleva el gato a cuestas durante toda la película.
8. Aún no he aprendido a decir "me rindo" en japonés.
9. Esto es una batalla a muerte entre el tiempo que no tengo y los libros que me quitan el sueño.
CLÁUSULA: Aunque son 19 las categorías y, por tanto, 19 los libros, nuestro magnánimo señor nos permite solapar dichas categorías dentro de una misma lectura. Así que puede que sean menos (nunca más) los libros leídos para cumplir el reto.
Diecinueve libros y una fotografía
1. Leer una continuación: La voz de los muertos, Orson Scott Card (Saga de Ender #2)
2. Leer un clásico: La señora Dalloway, Virginia Woolf
3. Leer un libro en otro idioma: Family life, Akhil
Sharma
4. Leer un libro publicado este año: La estación del sol, Shintaro Ishihara
5. Leer un libro escogido al azar: El dador, Lois Lowry (modo elegido: Random.org)
6. Leer un ‘tocho’: La Casa de Hojas, Mark Z. Danielewski
7. Leer un libro de tus autores
favoritos: Después del terremoto, Haruki Murakami
9. Leer un libro azul: Ascensión, Tom Perrotta (portada azul con zapatos de hombre)
10. Hacer una relectura: El lenguaje
perdido de las grúas, David Leavitt
11. Leer un libro de la
biblioteca: Siempre hemos vivido en el castillo, Shirley Jackson
12. Leer una colaboración de varios
autores: La tierra larga, Stephen Baxter y Terry Pratchett
13. Leer un libro relacionado con el
verano: Verano, J. M. Coetzee
14. Leer un libro que haya sido
premiado: El hombre en el castillo, Philip K. Dick (Premio Hugo 1963)
15. Leer un libro de un autor
nacional: Intemperie, Jesús Carrasco
16. Leer un libro de ciencia-ficción: Matadero 5, Kurt
Vonnegut
17. Leer un libro que lleve mucho
tiempo en tu estantería: Cuando cae la noche, Michael Cunningham
Será un verano extremo.
domingo, 13 de julio de 2014
La joven ahogada
Hasta
que la novela de Kiernan no estuvo en la calle, ya avanzado un tiempo, no tuve
conciencia de la existencia de ella. Luego, cuando vi la hermosa edición que
Valdemar se había trabajado, así como la historia de la creación artística a
través de la psicosis y la locura, no pude más que ir en su búsqueda. Ahora,
tras haber acabado la novela, puedo decir que el viaje ha sido satisfactorio
pero con considerables altibajos. La magia ha sido forzada en algunos recodos y
quizás eso ha resentido mi lectura, pero es innegable el talento de la autora
para crear ambientes, así como una prosa hipnótica. Hay sin duda mucho que sale a flote en esta novela sumergible.
Las musas saben dónde vives
Imp
ha escuchado el canto de las sirenas y el aullido del lobo. La llamada de lo
salvaje resuena en su cabeza a un volumen ensordecedor. Porque Imp es la última
superviviente de una larga tradición de mujeres esquizofrénicas. Una bestia
agazapada que anida en su mapa genético y que se manifiesta ante los estímulos
más inesperados. Sobre todo si esos estímulos tienen una naturaleza
sobrenatural. Y es que Imp está obsesionada con un cuadro, La joven ahogada, que una vez vio en un museo, y con todo lo que
dicha imagen esconde. Que es mucho. La sombra de una sirena y la promesa
de una muerte horrenda anidan en sus fibras. La llegada de dos criaturas transformadas
en auténticas mujeres hará que la batalla se desencadene: en primer lugar,
Abalyn; en segunda posición y por partida doble, Eva. Las tres piezas claves de
este rompecabezas en el que la imagen formada tras su resolución dista mucho de
ser complaciente y lógica.
La
promesa de salir a flote o de hundirse para siempre en el misterio que carece de
aire y presume de profundidad. Esta es la historia de dicha dualidad amenazante.
El relato de cómo todo se distorsiona dentro de nosotros para otorgarnos nuevos
roles, nuevos patrones de conducta y nuevas formas de mirar a aquello que ya
nos ha vencido anteriormente.
miércoles, 2 de julio de 2014
IMM #13 – Junio 2014
Empiezo desde cero. O desde doce. O empiezo por la mitad.
Los comienzos son atroces. Los puntos de partida nos destrozan en el sentido
más homicida. Nada hay antes de que alguien comience a hacer algo. Parir bebés,
sistemas y nuevas visiones es algo que te deja sin sangre. Lo que nunca se hizo
no tiene referentes en nuestro cuerpo. Por eso tanteamos con los brazos
extendidos hacia donde creemos que nos dirigimos. Y tartamudeamos. Y nos
perdemos, claro. Qué ingenuos. Si todo saliera bien a la primera no habría
tanto miedo. Alejarse por primera vez. Follar por primera vez. Incendiarse por
primera vez. Luego perdemos la humildad, las membranas, los trenes de cercanías
sin ningún tipo de alarma. Luego nos decimos que no fue para tanto. Pero en
secreto nuestro cuerpo lo apunta todo. Como en primero de carrera. Nuestro
cuerpo no quiere volver a pasar por algo parecido sin información. Sin saber
qué pudo haber salido mal. Hace un año empecé estos IMM a pesar de que me
parecían una tontería. Acumulación indeseable de libros
bonitos. Todo pudo haber salido mal. Y yo, que ni celebro los aniversarios de
mi blog, me veo aquí hablando con alegría de todas las palabras que he ido
juntando. Mías y ajenas. Y, no sé, me hace gracia. Comenzar un año más. Mi
cuerpo dice que está preparado. Mis ojos pueden soportar unas cuantas portadas
más. Y mis dedos se han vuelto expertos en recorrer los lomos de los libros que
siempre he necesitado aun sin saberlo. Ahí va. Empiezo desde cero, pero sin
sangrar.
miércoles, 11 de junio de 2014
Lolito
Admito
que tuve antes conciencia de la portada de la edición patria de Lolito que de la existencia de la
propia novela. Desde el minuto en el que Blackie Books soltó la imagen en las
redes, no pude controlar mi impulso de apropiarme de dicho libro entendido
como un objeto de exquisita belleza, no como una novela a la que hincarle el
diente. Eso llegó mucho después. Y antes de que me acusen de esteta, diré que
lo de dentro vale tanto como lo de fuera. Necesitaba zanjar todo ese revuelo
en torno a mi hipnosis inducida por culpa del libro más bonito del mundo. Es
un juicio que cualquiera pueda hacer, sin siquiera abrirlo. Y ahora, para no
caer en el puro regodeo visual, diré que lo que encontré dentro, una vez
superada mi fascinación, fue otro tipo de truco. Uno más macarra, más sincero,
menos bonito, pero mucho más vivo que todas esas flores muertas de la portada.
viernes, 6 de junio de 2014
IMM #12 - Mayo 2014
Ahora resulta que a comprar libros y mostrárselos al mundo
no se le llama IMM, sino Book Haul.
Ya me costó en su momento adoptar esta extravagancia nominal y ahora, que empiezo a
sentirme cómodo con todo este microuniverso terminológico, me lo cambian. Mal.
Los que crecimos en un aldea carecemos de la prestancia y adaptabilidad de las
buenas gentes de la gran ciudad. Por eso nunca llegué a entender del todo el
alarde de poder de aquellos que, armados con brackets y gafas de pasta, marcan
las tendencias del mundo blogger. Bocachapa y vizcos los llamábamos en mi
aldea. Menuda fama la del falso estrabismo... Y este
intento de alemán para principiantes puede significar lo que quiera que
signifique. Los libros siguen llegando a casa. Las estanterías se esfuerzan un
poco más. Aún me queda algo de tiempo y algo de espacio para relativizar mi
problema. Y miro de reojo, como haría cualquiera estrábico, y veo mi book haul de este mes y pienso que, si
me viesen ahora, en mi aldea estarían orgullosos de mí.
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