Hace
dos años tuve la suerte de cruzarme con la escritora de cuentos más extraña que
he tenido el gusto de conocer –con el permiso de Lorrie Moore-. Magia para lectores fue todo un
descubrimiento maravilloso que no pude dejar pasar por alto. Lo grité a los
cuatro vientos. Lo adopté como filosofía de vida. Enarbolé sus páginas en
fiestas y eventos. Sin duda, creía que era una experiencia que no volvería a
repetirse. Una conjunción planetaria única que hizo que las historias de esta
señora cruzaran el Atlántico hasta llegar a mi puerta. Y ahora,
inesperadamente, Seix Barral vuelve a traducir su última tanda de cuentos que
ha tardado en hornear casi diez años. ¿Es para tanto esta maldita Link? Lo es.
Lo es. Lo es. Y no sólo lo digo yo. Lo dice todo el mundo. Gente que conozco y gente no. Gente que ya no respira y gente hecha de otra pasta. Porque si algo tenemos en común los seres vivos de Este Lado y los del Otro Lado, es que no existe árbitro mejor que ella para controlar el juego sucio entre bandos. lunes, 7 de diciembre de 2015
A mí no me engañas
Hace
dos años tuve la suerte de cruzarme con la escritora de cuentos más extraña que
he tenido el gusto de conocer –con el permiso de Lorrie Moore-. Magia para lectores fue todo un
descubrimiento maravilloso que no pude dejar pasar por alto. Lo grité a los
cuatro vientos. Lo adopté como filosofía de vida. Enarbolé sus páginas en
fiestas y eventos. Sin duda, creía que era una experiencia que no volvería a
repetirse. Una conjunción planetaria única que hizo que las historias de esta
señora cruzaran el Atlántico hasta llegar a mi puerta. Y ahora,
inesperadamente, Seix Barral vuelve a traducir su última tanda de cuentos que
ha tardado en hornear casi diez años. ¿Es para tanto esta maldita Link? Lo es.
Lo es. Lo es. Y no sólo lo digo yo. Lo dice todo el mundo. Gente que conozco y gente no. Gente que ya no respira y gente hecha de otra pasta. Porque si algo tenemos en común los seres vivos de Este Lado y los del Otro Lado, es que no existe árbitro mejor que ella para controlar el juego sucio entre bandos. miércoles, 18 de noviembre de 2015
Justicia Auxiliar
La
culpa de todo la tiene Radiohead. La culpa de que me haya gustado tanto esta
novela. Son muchos los premios que hablaban de las bondades de Justicia Auxiliar, sobre la dificultad
de su entramado y sobre los matices del mundo que Ann Leckie crea para gusto y
refinamiento de mentes intrépidas. Pero todo esto no valdría de nada, si antes
no me hubiese enamorado como un estúpido de Paranoid
Android y las posibilidades de que una inteligencia artificial saque los
pies del tiesto. Y es que esa distancia entre la obediencia y el reseteo tiene
en mi fuero interno banda sonora propia. Ok
Computer es una declaración de amor a la rebeldía pasiva. Justicia Auxiliar es una declaración de
amor a todo lo contrario. Y como si fuesen elementos interconectados, no puedo
explicar una cosa sin la otra. Claro que yo he venido aquí a hablar de libros.
Por lo que intentaré centrarme en por qué deberías estar leyendo la novela de
ciencia ficción más potente del año. ¡Amantes de la fantasía épica y de Blur,
absteneros de seguir leyendo!
martes, 3 de noviembre de 2015
La mujer comestible
Margaret
Atwood irrumpió en mi vida con una visión del futuro aterradora. El cuento de la criada nos presentaba
un mañana totalitario en el que la religión gestionaba el cuerpo de las mujeres
y las clasificaba por colores en función de su papel en la sociedad. En mi
segunda incursión en el mundo de la autora canadiense miro hacia atrás, hacia
su primera novela, buscando el origen de su prosa y de sus ideas. ¿Y qué he
encontrado? De nuevo, el desasosiego de la mujer provocado por sus múltiples y
poco edificantes roles. En este caso, la presión externa se manifiesta en la
boca del estómago. Tragarse a uno mismo es el recurso fácil para desdibujar
ideas y pensamientos propios. Atwood no alcanzaba ni los 30 años cuando nos
dejó un punto de partida fascinante, un comienzo en su bibliografía que me ha
dejado con hambre de más.
sábado, 3 de octubre de 2015
Teoría y práctica del amor
Desde
que supe de la existencia de la novela de Scott Hutchins no pude dejar de
pensar en ella. Todo el potencial de la inteligencia artificial dentro de los
confines de esa ciencia ficción sutil y elusiva propia de los autores que no
frecuentan el género. San Francisco de fondo y un declive sentimental fueron
los dos elementos que me hicieron decidirme. Lo cierto es que todo vibraba con
una intensidad mayor de la esperada debido a la referencia directa en mi cabeza
a Her, mi alma gemela
cinematográfica. ¿Podría ser Teoría y práctica del amor una prolongación literaria de la película que me quitó el
sueño durante todo el pasado año? Admito que es algo terrible, eso de volcar
aquello que se ha acabado y que no somos capaces de dejar ir en un nuevo
formato para otorgarle una segunda vida. Para otorgarnos una segunda
oportunidad. Es terrible e inmaduro. Y toda la novela de Hutchins trata justo
eso. Por lo que mi incapacidad para cerrar capítulos se convirtió en
metaficción gracias a un divorciado, un ordenador y un padre ausente.
sábado, 15 de agosto de 2015
Hombres sin mujeres

Desde
que tengo uso de razón literaria siempre he tenido un libro de Haruki Murakami
pendiente. Y aunque no sé si podría entrar dentro de la categoría “autor
prolífico”, lo cierto es que el racionamiento de sus obras han creado una
sensación de perpetua presencia. No conozco a nadie que haya sufrido una sequía
murakaminiana. Este paquete de cuentos me remiten directamente a aquéllos que
yacían dentro de Sauce Ciego, Mujer
Dormida. Aquél fue mi primer encuentro con la narrativa breve del japonés,
un laboratorio de experimentos con fluorescentes parpadeantes que otorgaron a
mi idea de tiempo y espacio un salto evolutivo. Esto lo digo porque he olvidado
muchos pasajes de sus novelas más emblemáticas, pero tengo aún arraigado dentro a un hombre que usa pasta italiana para aislarse o la contemplación de los males
del mundo en el vómito provocado por un consumo excesivo de cangrejo. Sí,
Murakami es ortodoxo en sus novelas y un espíritu kitsune en su narrativa breve. Estos siete cuentos vuelven a dejar
claro la viveza de la fantasmagoría contemporánea. Porque, ¿qué es una historia
de una ausencia sino una historia de fantasmas?
viernes, 7 de agosto de 2015
Yo te quise más
Alguien
con quien me acostaba me dio a conocer a Spanbauer. Era un libro usado y
escrito en los márgenes que hablaba sobre vaqueros, padres ausentes y formas de
follar nunca antes vistas. Ya se sabe que aquello que entra con sudor suele
tener una permanencia mucho mayor en nosotros. Todo lo que sabía sobre
literatura cambió en ese instante. Todo lo que sabía sobre sexo e identidades
cambió también, pero un poco más tarde. Ambos descubrimientos no tienen
conexión alguna, pero las circunstancias fueron prácticamente las mismas. El
contexto lo es todo. McLuhan estaba equivocado. No es el medio, sino el
contexto lo que es el mensaje. Y ahora, cada siete años, Spanbauer vuelve a mi
puerta como todos esos hombres intermitentes que vuelven a cualquier lugar
conocido tras una cacería interminable. En este caso, el tío Tom trae una
novela sobre la capacidad de transformarnos ante aquellas personas que llegan a
nuestra vida en el momento exacto. El contexto es el mensaje. El momento es el
mensaje. El sexo es el mensaje. McLuhan no sabía nada de la vida ni de cómo es
eso de follar entre hombres.
viernes, 19 de junio de 2015
Gracias por la compañía

Las
primeras citas son lo único que nos ha quedado de la idea clásica de purgatorio.
¿Quién no ha fingido alguna vez ir al baño para pasar por caja y pagar su parte de la cena
antes de salir por la puerta de empleados? Existe toda una literatura sobre
primeras veces porque hay material suficiente para hablar de ello hasta la
siguiente fase evolutiva, una mucho más sabia en la que, a la hora de conocer a
alguien, se te ofrece un estudio de mercado, un análisis psicopedagógico y una
serie de entrevistas breves con familiares y amigos cercanos al sujeto en
cuestión. Sí, las primeras citas sacan lo peor de ciertas personas,
concretamente de aquellas que se sientan frente a ti. Mi primera cita con David
Foster Wallace fue un error absoluto de fondo y forma. Me pareció insoportable
y repulsivo. Mi primera cita con Lorrie Moore me pareció algo mucho más
terrible. Y es que no hay nada peor que aquello presumiblemente divertido.
Aquello que te subraya Ríase Aquí. Con Foster Wallace pude resarcirme. Admití
mi error y acabé claudicando ante el talento de este señor con problemas
severos de sudoración. Ahora, la justicia cósmica ha puesto a Moore otra vez en
mi camino. Y, para mi sorpresa, me ha gustado, me he reído y he podido relajarme
un poco en el tú a tú. Quizás es hora de que empiece a asimilar que lo que sale
mal en todas mis primeras citas soy yo.
domingo, 7 de junio de 2015
Los Tejedores de Cabellos
¿Qué
hago leyendo una novela alemana de ciencia ficción que fue publicada en 1995?
No puedo evitar responder a eso con otra pregunta ¿qué haces que no la estás
leyendo tú? Porque hay algo dentro de Los
tejedores de cabellos que se ha burlado del tiempo durante veinte años y
sigue vivo y sigue nuevo. Algo en la historia de un planeta perdido y dejado de
lado me ha secuestrado durante cuatro noches seguidas. Para que te hagas una
idea, esta novela es como esas pelis indie
que sólo puedes conseguir por canales ilegales, esas que tu culture dealer te insista a que
pruebes antes de que la Autoridad sea consciente de la filtración. Sí,
aquí la autoridad, el tiempo y cosas injustamente olvidadas giran en torno a
una misma idea: la capacidad de supervivencia de la belleza es inaudita y
autorreferencial. Los motivos se mueren o se borran. Pero el acto de lo bello
permanece intacto. En serio, os juro que es ciencia ficción.
domingo, 31 de mayo de 2015
La Nostalgia Feliz
Nothomb
y Japón es un binomio cuya eficacia ha quedado demostrada en más de una
ocasión. El histrionismo orgánico de la belga casa a la perfección con la
excentricidad zen de la cultura nipona. Han nacido el uno para el otro,
nacimiento que hemos presenciado en primera persona en Metafísica de los tubos. Amén de su ruptura dolorosa acaecida en El sabotaje amoroso y su regreso
laboral y sentimental en los años 90 a través de Estupor y temblores y Ni de
Adán ni de Eva. Sí, la relación de estos dos elementos es prolífica y
poliédrica. Pero lo que acabó cerrado, vuelve a abrirse. Y es que tras este
título antitético, La nostalgia feliz, se esconde una concepto raro y necesario
del japonés, así como una vuelta de tuerca no tan satisfactoria como lo
esperado de Nothomb y su fascinación por la tierra de los samuráis. No en vano
alguien dijo que uno nunca debería regresar tiempo después a aquellos lugares
en los que fue feliz. Ni siquiera por nostalgia.
domingo, 10 de mayo de 2015
Amanecer Rojo
El
rojo no es un color. Ni dentro ni fuera de este libro. Pero la idea de un color
asociado a otra cosa es algo fácil de entender. Algo que puede llegar a mover a
las masas porque no se necesitan intermediarios ni complicadas elucubraciones. Y es
que cada vez se perfilan en mayor detalle todas esas distopías adolescentes que
acampan a sus anchas en la literatura en la que acabo cayendo últimamente. Lo más
reciente que ha ido a parar a mis manos es el principio de una trilogía que no
se anda por las ramas a la hora de hablar de opresores y proletariado. Y aunque
nada de lo que cuente sea nuevo o rompedor, lo cierto es que la primera novela
de Pierce Brown es fácil de leer y lleva adelante a un ejército de personajes
con soltura. No es un libro perfecto, pero ha puesto un pie fuera del
género a la hora de retratar cierta sordidez y funestas decisiones. Y eso
siempre es algo digno de agradecer.
viernes, 1 de mayo de 2015
Las lecciones peligrosas
Alissa
Nutting ha revolucionado el término ‘incómodo’ llevándolo a otro nivel. Ha
cruzado todas las líneas, se ha pasado de la raya y ha puesto el listón tan imposiblemente alto que nadie podrá llegar con un librito propio y provocarnos
cortocircuitos en la tripa. Después de esto, no. Son infinitas las referencias
que podrían arrojar algo de luz a la creación del monstruo que acampa a sus
anchas en esta novela. Pero no estoy por la labor. No haré comparaciones que me
hagan domesticar el miedo. Porque al miedo hay que mirarlo de frente para saber
cuánto mide, qué está masticando y cómo nos has encontrado. Sin duda, Las lecciones peligrosas es un tratado
sobre el deseo entendido cómo la capacidad humana para autoinmolarse, para
encender la mecha sin dejar de sonreír aún sabiendo que ese trocito
insignificante de cuerda desemboca en nosotros. Nunca he leído nada igual. Y
espero no volver a hacerlo en mucho tiempo. De hecho, no pienso leer nada más
hasta que Nutting vuelva a publicar algo, lo que sea.
domingo, 19 de abril de 2015
Noggin
Noggin. Una sola palabra en el título y
toda una portada para especular. Chaveta, chorla, mollera. El lugar donde nacen
todas las expectativas y las frustraciones. El 90% de nuestros aciertos y de
nuestras pifias más absolutas suceden de cuello para arriba. Cuando todos
empezaron a hablar de una novela sobre la incapacidad de una cabeza de
adaptarse a su antigua vida con un nuevo cuerpo, no pude negarme. Entré de
lleno en la historia de Travis Coates y su segunda oportunidad. Otra de mis
incursiones de este año en toda esa literatura adolescente que tenía pendiente.
Lo que encontré, sin embargo, fue un pelín desconcertante y poco explosivo.
Vayamos por partes (prometo no hacer ninguna otra broma fácil).
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